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martes, 6 de diciembre de 2011

Castillos cátaros


Para el puente de noviembre, nos acercamos a Francia a conocer algo de los cátaros. Ya conocíamos algo de ellos cuando estudiamos la ruta a pie desde Berga hasta Montsegur, quedando pendiente en la lista de proyectos a realizar antes de morir.
La primera parada ha sido Perthus, en un parking de pago o al menos eso pone la caseta de la entrada, a la salida del pueblo dirección norte. Hay que destacar que hemos salido tarde de casa y ese ha sido el motivo de parar en la frontera. Hay bastante ruido de la autopista, así que para la ocasión siguiente, buscaremos algo más tranquilo.
Por la mañana decido ir a la caseta y preguntar si debo pagar algo por dormir, inocente que soy, y suelto tres euros. Luego me di cuenta que se paga al entrar, al salir no parecía que nadie lo hiciera.
Con mucha niebla decidimos subir hasta Foix, donde entramos en el castillo por 4,6 € cada uno. Encontramos que había poca información, de echo el castillo se ve en menos de 1 hora alargandola. Las vistas del pueblo son muy fotogénicas, es bastante bonito. Los tejados y algunas paredes llenas de enredaderas de color rojo otoñal le dan un toque muy recogido. Hemos aparcado en un pk a la falda del castillo, de echo desde la habitación mayor hay una perspectiva perfecta del parking, allí mas de uno vigiló su caballo desde la torre.
Salimos una vez paseado por el pueblo, muy agradable, hacia Mirapoix. Muy bonito ha resultado su paseo por la plaza medieval, impresionante sus soportales. Sobre todo el de la casa del cónsul, con relieves medievales que te transportan unís cuantos siglos atrás. Hay un Area con wc gratuita al lado del centro. Es una visita muy recomendable. Su catedral en cambio no nos ha gustado demasiado, todas las luces apagadas y apenas se distinguía nada. Parece ser que es de las mas grandes de Europa, pero no lo parece (sobre todo si está a oscuras). Hay un café con wifi gratis sin clave, al lado del carrusel.
Salimos hacia Montsegur, donde esperamos revivir la cremà de unos cuantos cátaros por manos de integristas cristianos. De momento, estamos solos en el pk de pasado el pueblo, nos extraña que no hayan ac's por aquí
Hemos dormido del tirón, en lo que ha sido el pk de una especie de terreno municipal de acampada.
Subimos al castillo de Montsegur, tras pagar 4,5€ cada uno. Preguntamos por el pasaporte de descuentos, pero nada; parece que ya no funciona aunque este anunciado en internet. El acceso al castillo es una subida constante en camino de bosque, media hora y 200 metros de desnivel. La verdad es que el castillo está muy cascado, apenas le quedan los muros. Todo sea por aquí hubieron ostias entre credo diferente. Al menos el dia acompaña, con sol. Las vistas son increíbles desde lo alto del peñasco, con los tonos rojos de los arboles a punto de caducar.
Al bajar nos paramos en Fontestorbes, donde hay una cueva con un río mágico que sube y baja de nivel en poco rato. Mágico también por el agua es tan transparente que no se ve y tachán!pie en el agua! Las rocas tienen barbas y tiene cierto aire fantasmagórico que hace que quieras quedarte para ver lo que está por pasar.
Salimos de la fuente, a Puivert, donde tras subir un camino de cabras llegamos al castillo. Curioso por el personaje que nos cobra 5€ cada uno. El castillo cuenta con elementos que hacen parecerse a un castillo, aunque lo hemos encontrado algo descuidado. Parece que hagan espectáculos medievales o de caballería, pues había dos caballos disfrazados para la ocasión, además de atrezzo. Encontramos el castillo bastante chulo, para lo que hemos visto hasta ahora.
Después de comer fuimos a Limoix, pueblo al que no fuimos capaces de encontrar atractivo. Sin vida alguna, todo cerrado salvo algunos bares del centro. Aparcamos, dimos una vuelta y otra vez en la furgo, esta vez dirección Peypertuse, donde hay un Area la mar de guapa con todos los servicios. Para la próxima hay que traer un mapa, otra vez el tomtom nos manda por carreteras muy secundarias llenas de curvas donde apenas cabemos.
Llegamos a Peyreperthuse, donde el Area es muy buena, con todos los servicios; bueno no todos que no había pica para lavarse la cara y eso para Ana es como dormir de pié. Muy bien hemos dormido, limpieza de furgo, ingle y a subir para el castillo. Desde julio a agosto las ac's y camping car deben quedarse en el pk de buses, porque arriba no se cabe. Hay bastante gente, de echo creemos que es el castillo más divertido. Está bastante entero, hay disponible una audioguía por 4€ que esta vez no hemos utilizado por que las explicaciones bastante extensas las llevamos en la guía. Las vistas son sobrecogedoras. Según la guia si hace un dia claro se ve el mar, en nuestro caso la niebla a sido benévola y nos ha dado una tregua. También llama la atención el viento en según que zona te asomes, en la casa del gobernador tira para atrás, en cambio en otras zonas mas altas como la ermita de Sant Jordi no sopla nada. Además que para llegar a la ermita hay labrados unos escalones en la roca, menudo curro. La duda la tenemos en el significado de "cisterna". Se refiere a un deposito de agua? O de víveres?para llegar hasta aquí, dudo que el panadero traiga el pan cada día para 500 personas, de alguna manera se lo tendrían que montar. Lo que si debió ser durillo vivir en el castillo, en lo alto del peñasco. Cuesta 6€ entrar.
Nos acercamos a Cucugnan, donde nos dimos un paseo por el pueblo. Compramos 4 galletas en el molino, por 10€ bastante buenas. Tenía buena pinta el pan, echo con leña, pero quizá demasiado tostado para nuestro gusto. Visitamos la iglesia, muy pequeñita y bastante discreta.
Tomamos dirección castillo de Queribus, donde entramos por 5,5€ cada uno. El castillo parece que fue el ultimo en caer, seria por lo abrupto del terreno. El castillo tiene cierto encanto, de echo conserva alguna parte interesante, como la columna central de la torre del homenaje. La casa del señor del castillo, un triplex con unas vistas de escándalo y los sótanos, sirven para hacerte una idea de como se sobrevivía hace mucho. La niebla se apoderó del castillo, si no fuera por papás aleccionando a hijos que sólo quieren ver mazmorras, escenario ideal para realizar los rituales de rigor para invocar a los espíritus cátaros que fueron ajusticiados en una época tirando a oscura.
Salimos ya destino a les Gorges de Galamús, con intención de quedarnos a dormir. Hay un parking a la entrada, pero no permite ac's para dormir. Pensando, hay que cruzar las Gorges para volver a Perperpeuthuse, así que nada, con el culo preto las cruzamos, y suerte que no nos hemos cruzado con ningún coche, por que la vía es estrechisima en algunos puntos. De un vistazo al fondo da cosa, pero mas da tener que recular para hacerte hueco. Merece la visita, pero mejor andando y con cuidado por que la gente va a toda leche.
Finalmente llegamos al Area, donde nos acomodamos en la misma plaza que la noche anterior; se duerme muy bien y es un sitio perfecto para recobrar el descanso antes volver a casa.



viernes, 1 de julio de 2011

Gorgues de Carança

Una de las opciones para pasar vértigo o agujetas es ir a les Gorgues de Carança, en Francia pero muy cerquita de la frontera. Con todos los servicios que se puedan necesitar para nuestra furgo, es el sitio ideal para dejarse seducir por el Pirineo francés.
Algunos datos:
Consumo medio: 7,6l/100km
Distancia recorrida: 420km
Velocidad media: 50km/h

Con ganas de salir otra vez, y parece que cada vez cuesta más, nos vamos a las Gorgues de Carança. Tenemos tres días que pensamos disfrutar a tope.
Llegar es fácil, cruzando el túnel del Cadí dirección Puigcerdà. Una vez allí apenas hay un rato más. El parking es una zona exclusiva para camping-car, entrando a la izquierda tras recoger el tíquet que levanta la barrera. La verdad es que el sitio pinta muy bien. Dispone de todos los servicios, wc, agua, grises y negras. Llama la atención un destartalado autobus de una pareja de jipis con un niño y tres perros, dando fe de su existencia al pisar una a plasta pestilente en lo que parecía era su árbol preferido para hacer sus cosas, junto detrás de nuestra furgo!

Por la mañana desayunamos y nos dirigimos a las pasarelas, tomando siempre el camino de la izquierda. La ascensión es dura para quien no esté acostumbrado a entrenar metódicamente su cuerpo, de ahí que casi vomite a la media hora y a Ana se le colapse el miocardio. El desnivel es de 1000 metros, según un cartel. Por suerte se suben en sombra, en bosque muy sugerente, si no fuera por el sabor de nuestros hígados que ya asomaban a la hora de empezar.

Ver la primera pasarela nos alegra y nos inquieta a la vez, cuando debes trepar por una escalera de barrotes. -Ostia, que no hay barandilla!-decimos. Cuando asoma nuestras acaloradas cabezas sobre la plataforma. Resulta que la pasarela es una bandeja de unos 30 cm de ancho cuyo único apoyo para no caer es un cable sujeto a la pared. Que cosilla da en el estomago! No hay mucha altura hasta las enormes piedras que parten el agua en un estruendoso caminar sobre el río. Por lo menos las pasarelas son relativamente cortas, lo cachondo son los puentes que se alternan en el camino. Son como los tibetanos, pero con la misma plataforma de la pasarela. Madre como se menean...La primera sensación es que se hunden (más cuanto más pesas); rápidamente empieza a balancearse. Lo siguiente es quedarse quieto parado hasta que no pasen dos cosas: la primera es pensar 'no me muevo hasta que esto este quieto' y lo segundo es buscar con el rabillo del ojo un buen sitio para caer, sin romperte la crisma o ahogarte en el cauce. Supongo que el infarto ya te aliviaría tal decisión en la misma caída. Gracias Dios!

Avanzamos siempre subiendo, aunque con una intensidad menor debido a que el terreno se suaviza en la pendiente, pero no en unas perfectas y pulidas piedras que junto a la mojadura del río pone a prueba tobillos, rodillas y crismas que en cualquier momento se rompen si no vas atento. Tampoco es bueno ir de cabra, en un mal salto de piedra la rodilla derecha se me cascó, supongo que todo mi exceso de peso aplastó algo que no es hueso. Ana también besó el polvo, tras un resbalón. La muñeca tocada!. El entorno es maravilloso. Paramos a comer más o menos a las 3 horas de avanzar, creemos que sin mas pasarelas o puentes que cruzar. Más adelante creemos que hay un refugio con un lago. Hay mucho mochilero con tienda y saco, debe ser un circuito habitual de montañismo. Después de comer, nos dimos media vuelta para volver por el mismo camino (los puentes los cruzamos a la pata coja si queremos -bueno a lo mejor no-) y tomamos el camino hacia las cornisas.

Mucho más agradecido el camino y recordando a la escena de la película - no se si Tarzan o King Kong- en la que los sherpas africanos van cayendo al vacío con sus bultos mientras gritan sabiendo lo que espera abajo. Vamos caminando por una ladera excavada en la montaña con el apoyo de un cable amarrado a la pared. La caída libre debe ser mucha, no se ve el final. Es curioso, al subir por las pasarelas se ve el camino de la cornisa, a lo alto con gente caminando sobre un camino que no debe ser muy ancho. Y hay tramos que no lo son, sobre todo alguna 'pasarela' de cemento sobre un lecho de troncos que no inspira mucha confianza. Pasamos rápido e ignoramos el vértigo producido por el puente 'vivo'. Poco después me tuerzo el tobillo pisando una piedrecita. Ana se asusta por que doy dos pasos cojeando hacia el vacío, mientras maldigo en arameo. Nada, que tengo demasiado mal humor incluso para caerme por el barranco. Es un valle precioso, muy alto y estrecho. Nos cruzamos con un hombre de unos 55 años (con el habíamos compartido espera en las pasarelas) muy angustiado por que no encontraba a su mujer con la que había quedado hacia rato. Sin ser cruel, pensé que si se había escoñado en la cornisa, estaba jodida, y si había sido en la pasarela, alguien la habría visto. El segundo después de ese pensamiento injustificado, intentamos calmar al hombre diciéndole que habrá ido a cotillear el río y que por eso no la habrá visto. El hombre siguió retrocediendo en su búsqueda.
Lo peor de todo el día ha sido la tremenda bajada desde la cornisa al parking. Durisima por todos los dolores acumulados. Y larga, muy larga, sobre todo al ver tu furgo, tan tranquila ella, sobre la hierba, tan ancha en la sombra, desde unos 600 metros de altura!

Llegamos muertos, doloridos, ya con agujetas incluso antes de descansar. Lo primero que hacemos es preparar la ducha, gloriosa. Sacamos las sillas y la mesa y nos damos un atracón de magdalenas y chocolate, para aliviar nuestros dolores. Ahora es cuando somos incapaces de ponernos en pie. Parecemos viejas recién enviudadas que sólo se lamentan! Por cierto vimos llegar al hombre con su mujer y su perro, una hora larga después de encontrarnos en la cornisa.
Decidimos marchar, pues era pronto todavía para ir a ver los alrededores. Paramos en la ciudad fortificada de Villefranche du Conflent, en la que dormimos finalmente, tras el paseo de las lamentaciones por nuestros doloridos cuerpos. Es muy pequeña y turística. Tampoco ha despertado gran interés (tampoco tenemos humor, que mal esto de hacer deporte).

Nos quedamos a dormir en el mismo parking, gratuito de 19 a 9h en la zona de los plataneros. Hay wc.
Desayunamos madrugando un poquito, pero con la sensación de no tener nada que hacer, pues no llevamos guía ni ningún tipo de información. Nos dirigimos dirección Sant Martí del Canigó donde vemos anunciado un mirador. De camino nos paramos en un ecoMarché. Paramos a pasear por Vent de les Bains, donde nos dimos un paseo por el casco viejo. No tiene demasiado interés, salvo un parque acuático y un balneario. El castillo y creemos que la iglesia es de propiedad privada, cerrados a cal y canto. Vimos un par de parkings ideales para dormir, en la acera del balneario subiendo río arriba.
A eso de las 12 llegamos tras subir un pista mal asfaltada lo que creímos era el mirador. Resultó ser un pequeño parking con muy poca capacidad para autocaravanas (con suerte caben 4) y suficiente para turismos. Lo malo es que está muy inclinado lateralmente. A partir de ahí sigue la pista forestal, pero solo turismos, nada de camping car. Aparcamos en la zona de turismos y cotilleamos los carteles. Resulta que de aquí salen varias rutas hacia el Canigó, como no nos duele el cuerpo ni nada, nos hacemos el bocata y hala, para arriba dirección el refugio.
Prefiero volverme a Barcelona andando antes que volver a subir semejante cuesta. Dos horas y media en constante e intensa subida. Suerte que es bosque y un regato te acompaña gran parte del camino (si lo pillara un especulador de PolarisWorld...) con lo que se hace algo más...húmeda la cuesta. Ana aún ha subido con cierta dignidad, pero yo...lamentable. Casi ni lo disfruto.
Al llegar subimos un repecho ya en el refugio, acompañados de sus moscas, mosquitos y abejorros peludos que tomaron mi camiseta colgada de un arbol goteando sudor, literalmente, como nuevo hogar. -Bueno son un poco gordas las abejas, como un euro de anchas, pero no hacen nada- digo. Justo entonces veo un garfio saliendo del culo de una de las abejas y ya doy per perdida la camiseta -nunca fue una gran prenda- le digo a Ana, despidiendome de su color rojo sangre. Ella que menuda es para la ropa coje uno de los bastones, me lo da y dice -ale a pescar!

Total que tuvimos que salir corriendo, con la camiseta enganchada en la pinta del bastón y con un montón de bichos siguiendola, con estos dolores...al final solo vimos el refugio y el Canigó, desde lejos a falta de 5 horas de subida para su cima. Llama la atención, al bajar por el mismo camino, la gente deportista. Que gran mérito tiene, tanto mayores como niños con los que nos cruzamos. Eso sí, los abuelos se veían tocados, sorprendidos por la dureza de la subida. Y es que al bajar, nosotros mismos nos sorprendimos de la hazaña que acabábamos de hacer. Gloriosa y recalentada Coliflornia, que gusto verte tan bien aparcadita.
Bajamos y nada mas pasar el primer pueblo nos apalancamos en lo que parece un área, con bastantes autocaravanas. Otra ducha, con agua del grifo, que no repusimos la de ayer, y como nuevos. Partidita al Scrabble con todos los trastos fuera y nada más, cena y al sobre. Ah si... Por segunda vez desde que tenemos la furgo dormimos en el techo, bueno Ana abajo y yo arriba, a ver si no me caigo por el hueco de la persiana.

Nada, no sé si es por mi aspecto peluchil o por el dolor de pies, pero Ana me hace dormir abajo, una vez teniendo ya la brisa circulando en la parte más sudorosa de mi cuerpo, me bajo del ático para dormir en planta baja. No me extraña que algunos niños les guste tanto dormir en una furgo, es una aventura.
Por la mañana descubrimos que en el parking de turismos de al lado hay fuente y toilette, muy limpio. Subimos al pueblo, con intención de acercarnos a la abadía, pero nos replanteamos la visita al ver los 45' de subida del cartel que lo señaliza. Ni llevamos agua, ni calzado y estamos realmente tocados por dos días duros duros. Entendemos ahora la gran cantidad de coches y el bullicio a primera hora en el parking. Seguro que merece la pena subir. Lo anotamos como pendiente, por lo bien que está montado, tanto si vas en coche como en autocaravana.
La visita al pueblo es rápida, pero agradable en cuanto ves el macizo del Canigó asomando con su grandiosidad.
Siendo ya media mañana decidimos ir dirección a casa, para evitar las esperadas colas de entrada a la metrópoli. En tres semanas...¡Alemania!

jueves, 17 de marzo de 2011

Ruta por Bretaña

Aprovechando el nacimiento y celebrando la muerte de la semana blanca, nos hemos marcado una rutita de lo más apetitosa en La France, quizá la una de las joyas del turismo itinerante del mundo. Le damos la razón, pues la tranquilad de viajar con la furgo por el vecino país y por las cosas que se pueden ver, hace que el jardín de nuestra casa lo tengamos a sólo a hora y media.
Como en Noruega o Escocia, un ejemplo a seguir
Despertar con el Mont Saint Michel es un lujazo...
...sólo superado por acostarse con ésta vista
No tiene desperdicio la abadía
Ésto es sólo el 10% de lo que se puede ver en 6 días

EL RELATO COMPLETO SE PUEDE VER AQUÍ

domingo, 23 de enero de 2011

Cerdanya-Les Angles

En la Cerdanya francesa descubrimos Les Angles, un sitio que nos ha sorprendido gratamente. Hemos pasado por MontLouis, donde por no acordarnos del bañador, nos quedamos sin entrar en el balneario, lo tenemos pendiente para la próxima visita!. El minirelato, AQUÍ
 
Les Angles al anochecer